Invisibles

Hemos descubierto uno de esos paraísos en los que hacer la compra a tu bola, sin hilos musicales descontrolados y sin que nadie inquiera en lo que llevas en tu cesta. No es fácil algo así cuando hablamos del comercio oscense. Un lugar donde no te preguntan ni como estás, ni te felicitan el año, ni un triste comentario sobre la climatología diaria. Tampoco te miran mal, ni bien, simplemente no te miran. Ni siquiera ese falso saludo de toda cajera con su sonrisa de oreja a oreja (esas estrategias comerciales). La cajera se ha limitado a pasar los productos por el detector, mientras seguía conversando desaforadamente con la cajera de enfrente. Ni el precio total nos ha dicho. Hemos salido de allí con un tímido adiós, que no ha recibido respuesta. Y nosotros nos hemos sentido invisibles, anónimos. Y nos ha hecho mucha gracia. A partir de ahora, cuando vaya a hacer la compra, voy a hacerme invisibleeeeee.
No os perdáis el vídeo, que no tiene desperdicio…

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© 2021 Carmen Laín | subeaminube.pro

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